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Categoría: Internacional

A 70 AÑOS DE LA FUNDACION DE LA IV INTERNACIONAL

crear 04/09/2008 @ 01:41


Victoria en la derrota: ellos murieron para que la IV Internacional continuara viva

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 La fundación de la IV Internacional completa 70 años esta semana. Por eso, publicamos un artículo que homenajea aquellos que lucharon por la IV. Y siguen la lucha por su reconstrucción

Martín Hernández

De la Dirección de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) y de la redacción de la revista Marxismo Vivo.

• El día 3 de septiembre de 1938, en Francia, se realizó la conferencia de fundación de la IV Internacional. Trotsky fue cuestionado por proponer la fundación de una nueva internacional, ya que esta, según sus críticos, sólo podría surgir como producto de grandes acontecimientos.

Sobre ese tema, en el Programa de Transición, votado en la conferencia, Trotsky comenta: “la IV Internacional ya surgió de grandes acontecimientos: las mayores derrotas del proletariado en toda la historia (…). Si sus hileras no son numerosas es porque aún es joven. De momento, hay principalmente cuadros, pero esos cuadros son las garantías del futuro. No existe en el planeta una sólo corriente revolucionaria digna de ese nombre. Si nuestra Internacional es débil numéricamente, es fuerte por su doctrina, por su programa, su tradición…”

Trotsky, al fundar la IV Internacional, quería crear un hilo de continuidad con la tradición marxista expresada en la III Internacional, que en este momento estaba completamente degenerada por el estalinismo.

Pero Trotsky, al construir la IV Internacional, no deseaba solamente preservar el programa marxista. Esperaba que la IV Internacional, como producto de la Segunda Guerra Mundial, se transformara en una organización de masas. Pero los resultados fueron otros.

Con la derrota del nazismo, el estalinismo salió extremadamente fortalecido de la Segunda Guerra Mundial, lo que empujó al trotskismo para la marginalidad. La IV Internacional no consiguió resistir a la presión de la pompa estalinista. Un gran número de sus integrantes fue asesinado por el fascismo y, fundamentalmente, por el estalinismo, entre ellos el propio *Trotsky.

El estalinismo, robando las conquistas de la Revolución de Octubre y fortalecido por la derrota del fascismo, se transformó en un muro difícil de derrumbar. La IV Internacional continuó como una pequeña organización y en su interior surgió una corriente revisionista que, delante de la imposibilidad de derrotar el estalinismo, capituló a este. Fue el caso del llamado “Pablismo”.

Este desvío llevó a la división de la IV y después a su destrucción. Pero, en el interior de la Internacional, en diversos momentos existieron corrientes que resistieron a las capitulaciones. El PSTU y las organizaciones anteriores en Brasil siempre formaron parte de una de esas corrientes, las más consecuente, encabezada por el dirigente argentino Nahuel Moreno. Esa batalla, a buen seguro, consiguió preservar en los marcos del trotskismo un importe número de organizaciones y de militantes que hoy están en la LIT (Liga Internacional de los Trabajadores). Pero no consiguió impedir que la mayoría del trotskismo se esparciera y por ende, la destrucción de la IV Internacional.


En la prueba de la historia

Si observamos los objetivos de Trotsky con la construcción de la IV hace 70 años y vemos los resultados en la organización, tenemos que decir que su proyecto fue derrotado. Pero, si analizamos lo que ocurrió a lo largo de esos años con el programa del trotskismo, el balance que debemos hacer es otro. El programa de la IV fue el único que pasó por la prueba de los hechos. De ese modo, podemos decir que fue una victoria en la derrota.

Hace 70 años la IV Internacional decía que la teoría del “Socialismo en un sólo país” era una utopía reaccionaria. Que sólo con la revolución mundial se podría llegar al Socialismo. Más aún: decía que, si la burocracia continúa gobernando en la Unión Soviética (URSS), la vuelta del capitalismo sería ineludible.

Los estalinistas intentan huir de esas opiniones. Para ellos, el crecimiento de la URSS fue la prueba de que el “Socialismo en un sólo país” era posible. De esa forma, en el lugar de revolución mundial, proponían la coexistencia “pacífica con el imperialismo”.

Ambos programas, el del estalinismo y el del trotskismo, fueron confrontados con la realidad y ahora, 70 años después de la fundación de la IV, es necesario hacer un balance. En la URSS y en el resto de los Estados obreros, lejos de llegar al socialismo, el capitalismo fue restaurado.

Al frente de la restauración estuvo la propia burocracia estalinista. Pero esta vez el estalinismo pagó caro por su traición: las masas derrumbaron sus dictaduras *restauracionistas en la mayoría de los ex–Estados obreros.

Hace 70 años las propuestas de la IV Internacional eran muy poco oídas. Y las propuestas del estalinismo tenían una audiencia de masas entre trabajadores, estudiantes, campesinos e intelectuales. Trotsky era considerado un “demonio”, mientras Stalin era llamado de guía “genial de los pueblos”.

Ahora, pasados 70 años, la palabra “estalinismo” es usada como un insulto, mientras la figura de Trotsky y sus elaboraciones  son redescubiertas por miles de activistas que recogen el camino de la revolución. Difícilmente existe en nivel mundial alguna organización revolucionaria que no adopte total o parcialmente (consciente o inconscientemente) el programa de la IV Internacional. A buen seguro, esta es una contradicción del actual momento: mientras el programa de la IV continúa vivo, ella, como organización, continúa destruida.

Las nuevas generaciones de revolucionarios están delante de un desafío histórico, de vencer esa contradicción de la única forma posible: reconstruyendo la IV Internacional con base en su programa de fundación, actualizado en función de la restauración del capitalismo y de la destrucción de la pompa estalinista.

El programa de la IV Internacional continúa vivo y hoy es asumido por miles y miles de nuevos combatientes. Pero un programa es mucho más que una suma de papeles. Un programa revolucionario sólo gana ese carácter cuando es colocado en la lucha de clases. El programa de la IV continúa vivo porque fue probado por la realidad. Miles de militantes trotskistas, a partir de 1923, mantuvieron vivo ese programa. Por eso, un gran número de ellos tuvo que soportar exilios, prisiones y la tortura del capitalismo y del estalinismo. Un porcentaje altísimo de ellos pagó con su propia vida por esa terca y bella osadía.

Stalin quería acabar en la raíz con la tradición bolchevique. Por eso, su obsesión en eliminar a Trotsky, asesinado por un agente estalinista el 20 de agosto de 1940. Pero Stalin no se conformó con eso. Años antes, había asesinado la mayor parte de los familiares de Trotsky, como su hijo León Sedov, sus nietos Ljulik, Volina y Liulika, su yerno Platon Volkov, su hermana, Olga Kameneva y su primera mujer, Alexandra, madre de sus dos hijas, una de las cuáles acabó suicidándose.

Es imposible saber cuántos trotskistas murieron en la ex-URSS. Serios investigadores como Pierre Broué consiguieron algunos datos importantes. Sólo en el campo de concentración de Kolima había 6 mil prisioneros considerados trotskistas. En 1937, después de que hagan una huelga de hambre, todos fueron ejecutados.

Muchos militantes y dirigentes de la IV Internacional murieron luchando contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos se destacan figuras como a de Abraham León, polonés, autor del principal estudio marxista sobre la cuestión judaica y miembro del Secretariado Europeo de la IV Internacional, muerto en 1944 en el campo de concentración de Auschwitz. León Seloil, belga, delegado al congreso de fundación de la IV, muerto en el campo de concentración de Neuengamme. Pautelis Pooliopulos, delegado del PC griego al quinto congreso de la Tercera Internacional, expulsado del partido por ser trotskista y fusilado por el ejército italiano en 1941.

Muchos dirigentes trotskistas murieron en las manos del estalinismo fuera de la URSS. Fue el caso del theco-eslovaco Erwin Wolf, ex-secretario de Trotsky, asesinado durante la Guerra Civil Española. Rodolfo Klement, trotskista alemán, responsable por la organización del congreso de fundación de la IV Internacional, secuestrado y asesinado poco tiempo antes de su realización. Ignacio Reiss, polonés, héroe de la guerra civil rusa y uno de los principales dirigentes de los servicios especiales soviéticos. Reiss rompió con el estalinismo, devolvió sus condecoraciones y declaró: “Me uno a Trotsky y a la IV Internacional”. Pocas semanas después, fue asesinado. Pedro Tresso, delegado del PC italiano a los congresos de la Tercera Internacional y delegado al congreso de fundación de la IV, fue fusilado. Tha-Thu-Thau, fundador del importante movimiento *trotskista vietnamita, también fue asesinado por el estalinismo.

Nuestra corriente internacional, liderada por Moreno, luchó durante muchos años, en condiciones muy difíciles, para llevar adelante el programa de la IV. De esa forma, también contribuyó con su cuota de sangre.

Entre los años 1974 y 1975, en Argentina, 16 militantes del PST (Partido Socialista de los Trabajadores), la mayoría trabajadores, fueron asesinados por comandos paramilitares del gobierno peronista. Entre ellos estaba Cesar Robles, uno de los principales dirigente del partido.

En España, el día 1º de febrero de 1980, fue secuestrada y asesinada Yolanda González Martín, militante del PST de ese país. Hija de un obrero metalúrgico, ella tenía sólo 19 años. Era estudiante y trabajaba como empleada asistenta. Yolanda fue dirigente de una importante movilización estudiantil que había llevado a las calles de Madrid más de 50 mil estudiantes.

En El Salvador, en abril de 1980, fue asesinado por un comando de ultraderecha Francisco Choto Rodríguez, militante del PST.

Nuevamente en Argentina, entre los años 1976 y 1982, la dictadura militar asesinó 83 militantes del PST. Entre ellos estaba Arturo Apazza, un importante dirigente metalúrgico, y Eduardo Villabrille, joven obrero metalúrgico que había sido el principal dirigente de la juventud del partido.

El PSTU brasileño, como no podía dejar de ser, dado su compromiso con el programa trotskista, también sufrió con la represión. Tulio Quintiliano, integrante del grupo Punto de Partida, que dio origen nuestra corriente brasileña, fue asesinado por la dictadura chilena en 1973. José Luis y Rosa Sundermann fueron asesinados en 1994, un día después de la fundación del PSTU. Gildo Rocha, también militante del PSTU, murió como el restante de los trotskistas: combatiendo el capitalismo y la burocracia. Fue asesinado durante una huelga en Brasilia en 6 de octubre de 2000.

La lista de trotskistas asesinados por el estalinismo y por la burguesía, así como la historia de cada uno de ellos, llenarían centenares de páginas. Las biografías, a buen seguro, serían diferentes, pero todos tuvieron en común la lucha y la muerte para que la IV Internacional continuara viva. Ellos no pueden ser olvidados por las nuevas generaciones que se disponen a reconstruir la IV. Ellos inspiran nuestra lucha.

Juegos Olímpicos: medalla de oro para los negocios

crear 26/08/2008 @ 01:22

Marcelo Colussi ( Kaosenlared)

(Marcelo Colussi es montañista aficionado)

 

Parece que mientras más se "consumen" deportes (sentados ante las pantallas, claro está…) menos se piensa, y más ganan los que nos los venden. Marcelo Colussi | Para Kaos en la Red | 16-8-2008 | 96 lecturas www.kaosenlared.net/noticia/juegos-olimpicos-medalla-oro-para-negocios [Aumentar tamaño texto] [Disminuir tamaño texto] [Versión para imprimir] [Enviar esta noticia] [Formato PDF] [Noticia anterior] [Noticia siguiente]

 

china1.jpg"Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas "Olimpíadas Especiales", nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos. A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de sí, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar. Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron… ¡Todos! Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: "Listo, ahora vas a ganar". Y todos, los nueve competidores, entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada. El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy. ¿Por qué? Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de esta vida es que "todos juntos ganemos" y no cada uno de nosotros en forma individual".

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Esta historia circula en el ciberespacio desde hace algún tiempo, y con ocasión de los actuales Juegos Olímpicos de Beijing, en China, se ha reactivado profusamente. Según parece, es verídica solo a medias. Algo parecido sucedió en 1976, no en Seattle sino en Spokane, Washington, en unos juegos para personas con discapacidad: en un evento de deportes de pista y campo de juego un participante tropezó en la partida, y uno o dos de los otros atletas volvieron para ayudarle, culminando la carrera cruzando la línea de meta juntos; pero fueron uno o dos y no todos los participantes del evento. El resto continuó la carrera. Independientemente de su ocurrencia real, el solo hecho de plantearla –y más aún: de plantearla en el contexto de esta fiebre olímpica que vivimos en estos días, invadidos no de deportes sino de la cobertura mediática sobre lo que hacen algunos deportistas profesionales– abre obligadas preguntas. Más allá de las formales declaraciones de unidad y espíritu solidario que el gran evento promueve –declaraciones, por lo demás, que no van más allá de lo políticamente correcto– tal como están las cosas nadie podría tomarse en serio aquello de "todos juntos ganemos".

En estas dos semanas el planeta entero pone sus ojos en China para seguir una edición más de los Juegos Olímpicos. El despliegue en juego es fabuloso: más de 300 pruebas deportivas en 41 especialidades, con 41.000 millones de dólares de inversión en su preparación (fondos públicos del gobierno chino y de empresas privadas patrocinantes), cifra que triplica el presupuesto que en 2004 se destinara a la realización de los Juegos Olímpicos de Atenas. De ese monto, 20.000 millones están destinados a publicidad. Inversión –he ahí lo más importante – que retornará con creces . El despliegue tecnológico puesto en movimiento para dar soporte a toda esta fiesta es igualmente monumental: solo como dato, en cada estadio se ubican 10.000 computadoras personales, 4.000 impresoras, alrededor de 1.000 servidores y 1.000 mecanismos de seguridad y red. Viendo toda esta faraónica demostración podríamos pensar que la práctica deportiva avanza cada vez más en el mundo. Pero en realidad lo que avanza son los negocios. La idea de amateurismo, de deporte aficionado como sano esparcimiento y actividad recreativa útil para el equilibrio psicofísico, hace ya largos años que va esfumándose. Si persiste, es en circuitos alternativos. El mundo oficial que marcan los grandes poderes está signado por la competencia feroz, por el darwinismo social. Ser un "perdedor" es degradante.

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El espíritu amateur que se pusiera en marcha con la reedición moderna de los Juegos Olímpicos de la mano del Barón Pierre de Coubertin en 1896 en Atenas, ya no existe. Quizá las últimas Olimpíadas donde eso pudo persistir aún fueron las de Melbourne, Australia, en 1956; a partir de allí, la profesionalización y mercantilización de la justa deportiva han venido imponiéndose a pasos agigantados. Hoy día las Olimpíadas son un fabuloso negocio, que esconde igualmente intereses geopolíticos cada vez más globales. "Los Juegos Olímpicos implican la defensa de los valores de hermandad entre los pueblos del mundo como sólo el movimiento olímpico puede hacerlo", declaró recientemente un alto directo de la empresa estadounidense McDonald´s. Valga agregar que para la ocasión la marca abrió en Beijing cuatro nuevos locales: uno situado en la Villa Olímpica, para que concurran los atletas; uno en el principal centro de prensa para los más de 30.000 medios que cubren el certamen, y dos en el campo olímpico para los espectadores. Igualmente, anunció la aparición del McCombo Beijing con stick de arroz y vasos olímpicos de colección, línea que se implementa en todo el mundo.

El deporte, por cierto, no nació como actividad profesional; distintas sociedades, a su modo, lo han cultivado a través de la historia, siempre como culto a la destreza corporal. La profesionalización y su transformación en gran negocio a escala planetaria es algo que solo el capitalismo moderno pudo generar.

Hoy día, en un mundo marcado crecientemente por la empresa privada con su búsqueda de lucro y donde los grandes poderes deciden/controlan en forma planetaria las actividades humanas, el mundo del deporte ha devenido, pareciera que en forma irreversible: 1) gran negocio y 2) instrumento de control social.

Si todo es mercancía negociable no tiene nada de especial que el deporte, como cualquier otro campo de actividad, sea un producto comercial más, generando ganancias a quien lo promueve. Esto, en sí mismo, no puede ser reprochable dentro de la lógica comercial que mueve la sociedad planetaria actual. Simplemente la reafirma. En el capitalismo, hoy ya absolutamente globalizado y triunfal, todo es un bien para el intercambio mercantil: recreación y salud, alimentos o vida espiritual, educación, pornografía, la guerra, la ciencia, las fiestas navideñas, etc. ¿Por qué el deporte no habría de serlo también?

En este contexto, del que hoy ya nada y nadie pueden escapar, la práctica deportiva ha llegado a perder –al menos en buena medida– su carácter de esparcimiento, de pasatiempo. Continúa siéndolo, sin dudas, pero cada vez más se agiganta la faceta comercial. Lo cual trajo como consecuencia su ultra profesionalización con la aplicación de modernas tecnologías a sus respectivas esferas de acción. Todo lo que, por tanto, ha llevado a su mejoramiento, y sigue haciéndolo con un ritmo vertiginoso, disparando en forma exponencial su excelencia técnica. Día a día se rompen records, se logran resultados más sorprendentes, se superan límites ayer insospechados. Las actuales Olimpíadas sin duda lo reafirman.

Pero ello lleva a plantearse el lugar que, en todo estos mecanismos cada vez más monumentales y fastuosos, ocupa la población de a pie, los que nos pasaremos estas dos semanas embobados mirando deportes en una pantalla de televisión en vez de estar practicándolos. La población más bien pasa a ser mera espectadora pasiva (consumidora) de un espectáculo/negocio, montado a nivel internacional, en el que no tiene ninguna posibilidad de decisión; la recreación termina siendo "sentarse a mirar ante un pantalla". Se espera que esta XXIX edición de los Juegos Olímpicos sea vista por 5.000 millones de personas.

No todos practicamos deportes, pero sí todo el mundo, en mayor o menor medida, consumimos alguna mercadería deportiva. Ligado cada vez más al ámbito de la comunicación –otro de los campos más dinámicos de la libre empresa moderna– su crecimiento como negocio ha sido fenomenal en estos últimos 50 años. De hecho ha inundado la cultura cotidiana tanto de países ricos como pobres, llegando a todas las clases sociales, a hombres y mujeres, a jóvenes y viejos. ¿Quién podría resistirse hoy a mirar, aunque sea un rato, la fiesta de Beijing?

 

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El campo socialista, si bien fomentó una nueva actitud hacia el deporte, no contribuyó en mucho a disminuir la tendencia a su profesionalización; por el contrario, también la favoreció. El deporte profesional fue un ámbito más de batalla durante la Guerra Fría, y los disparates humanos a los que llegó la mercantilización capitalista tuvieron su símil (igualmente disparatado) en el mundo socialista. Hoy día China, confusa mezcla entre discurso "comunista" ortodoxo y práctica económica capitalista (socialismo de mercado), no parece ofrecer sino más de lo mismo, y muy probablemente sea el ganador de estos Juegos con atletas hiper preparados, con lo cual se plantea una vez más la pregunta: "¿todos juntos ganamos?". ¿Cómo entender eso hoy día?

Con el rompimiento de marcas y fichajes cada vez más multimillonarios no mejoran las políticas deportivas dedicadas a las grandes mayorías populares. ¿En qué medida influye este "circo" del deporte profesional, convenientemente montado, en la calidad de vida de los habitantes de la aldea global? En realidad, no promueve una vida más sana, sino que es una nueva versión –sofisticada– del "pan y circo" romano.

El desarrollo del perfeccionamiento deportivo ("más rápido, más fuerte, más alto") no redunda en una popularización del ejercicio físico para todos. El lema "mente sana en cuerpo sano", pese a las cifras astronómicas que circulan en los circuitos profesionales de los modernos coliseos, o de las Olimpíadas, no conlleva forzosamente un mejoramiento de la actitud para con el deporte (por el contrario crece mundialmente el consumo de drogas, incluidos en muchos casos también los deportistas profesionales).

Parece que mientras más se "consumen" deportes (sentados ante las pantallas, claro está…) menos se piensa, y más ganan los que nos los venden. Para los actuales Juegos serán más de 300 horas de transmisión televisiva, de todas las competencias, así como también en internet y en telefonía móvil, en el momento en que el usuario desee. La cobertura es trasmitida las 24 horas sin interrupciones e incluye todos los juegos y los mejores momentos, fotos en tiempo real, videos, noticias de los entrenamientos y divulgación de los resultados. La población también tiene acceso a blogs de atletas, periodistas y comentaristas directo desde Beijing. La información se actualiza minuto a minuto, con la narración paso a paso de todos los deportes.

El gran negocio del deporte, con astros profesionales que ganan fortunas y que terminan siendo los referentes obligados que marcan agenda –se habla mucho más de deporte que de la pobreza, por ejemplo, o del Sida, o del machismo– no significa un mejoramiento en la calidad de vida de las poblaciones, una actitud más sana, una mejor y más productiva relación con nuestro cuerpo. Toda esta invasión mediática de deportes no habla, en absoluto, de una mejor vinculación con el medio ambiente o de un mejor aprovechamiento de nuestro tiempo libre. Nada de esto; por el contrario, en el norte la gente cada vez está más gorda, y en el sur cada vez más desnutrida. Hay, definitivamente, una tendencia muy peligrosa de utilización del deporte como mecanismo de control social que comporta todo este moderno circo romano.

¿Por qué, mejor, no correr un poco en vez de agrandar el trasero y la barriga sentados ante los televisores? El circo no está preparado para eso, obviamente.

Por eso mientras todo el ámbito deportivo siga siendo negocio y arma de control social, para las grandes mayorías el deporte seguirá siendo un espejito de colores más. Sólo una política pública de fomento del amateurismo puede ser una ayuda real para que el deporte se constituya en un elemento que contribuya a una mejor calidad de vida para la población. Si no, se seguirá comiendo y engordando ante el televisor (al menos los que puedan comer), o esperando algún talento deportivo en la familia para que con un buen contrato nos saque de la pobreza. Pero el verdadero deporte… bien, gracias. ¿De qué nos sirve, en definitiva, que se rompan unas cuantas marcas mundiales en estos Juegos? ¿No nos enseña mucho más la actitud de los corredores de las Olimpíadas Especiales del primer relato?

68 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE LEÓN TROTSKY

crear 21/08/2008 @ 01:51

Una vida al servicio de la democracia obrera y el socialismo

Hace 68 años, un 20 de agosto de 1940, el revolucionario ruso León Trotsky falleció asesinado a manos de Ramón Mercader, un agente secreto de Stalin. A esta fecha, que tuvo un fuerte impacto en toda la vanguardia marxista, se suma otro acontecimiento de estrecha relación con el primero: los 70 años de la fundación de la Cuarta Internacional.

La figura de Trotsky está indisolublemente ligada a batalla por la Revolución Socialista internacional y a la democracia obrera. Dos cuestiones por las que luchó de manera incansable hasta su muerte.

Sus aportes teóricos y prácticos al servicio de la liberación de la clase trabajadora de la explotación y opresión del capitalismo son invaluables. En 1905, durante la primera revolución rusa, con tan solo 26 años de edad fue el Presidente del Soviet de Petrogrado, epicentro de aquel "ensayo general" de la posterior toma del poder. En 1917 ingresó al Partido Bolchevique, fue nombrado nuevamente presidente del soviet de Petrogrado y, junto a Lenin, dirigió la insurrección armada que instauró el poder obrero en manos de los Soviets (consejos populares).

La de Octubre de 1917, fue la primera Revolución obrera y socialista triunfante en la historia. Su impacto fue tremendo y conmovió a millones de explotados en el mundo entero, que vieron demostrado que no sólo era necesario, sino posible, arrancar el poder político a la burguesía y construir una nueva sociedad.

 



68 años sin Trostky


Trotsky fue uno de sus inspiradores y más abnegados defensores del nuevo Estado Obrero. Cuando la contrarrevolución imperialista amenazó ésta, que era la mayor conquista del proletariado mundial, enviando más de 21 ejércitos a invadir la Rusia soviética fue León Trotsky quien, de las cenizas del antiguo ejército zarista, construyó un poderoso y disciplinado ejército de obreros y campesinos: el Ejército Rojo.

El Ejército Rojo venció en la guerra civil, pero el país pagó un alto costo. La destrucción ocasionada y la muerte de los principales activistas obreros y cuadros del Partido Bolchevique se sumó al atraso económico y cultural que Rusia había heredado del zarismo. En estas condiciones, al ser derrotada la revolución en el resto de los países europeos, la revolución rusa quedó aislada. 


El surgimiento de la burocracia stalinista

Todos estos factores, en especial la no expansión de la revolución, posibilitó tras la muerte de Lenin en 1924 el surgimiento de una poderosa casta privilegiada y burocrática dentro del Partido Bolchevique y el Estado Soviético. El líder de este sector fue Josif Stalin.

Trotsky encabezó una dura pelea contra la burocratización del partido y el Estado Obrero, cuya camarilla comenzó a subordinar los intereses de la revolución rusa y mundial a la manutención de sus privilegios. Es así que Trotsky, desde la Oposición de Izquierda, luchó contra la teoría del "socialismo en un solo país" que proponía abandonar la lucha por la revolución mundial. Trotsky combatió todas y cada una de las capitulaciones del stalinismo en todos los terrenos: programático, político, teórico y moral. En 1927, por esta oposición frontal, es expulsado del partido y, en 1929, lo expulsan de la Unión Soviética.

Desde el exilio siguió su lucha por mantener el hilo conductor del marxismo-leninismo en momentos donde la contrarrevolución y la crisis económica mundial causaban estragos en el movimiento obrero mundial. En 1933, Hitler y el nazi-fascismo llegan al poder en Alemania, derrotando –y luego aplastando físicamente-, al proletariado más organizado del mundo sin que éste haya dado la más mínima pelea, gracias a la nefasta política del stalinismo. Ante esto hecho, Trotsky declara la muerte de la Internacional Comunista, la tercera, como una organización revolucionaria y llama a construir un nuevo Partido Mundial de la Revolución: la Cuarta Internacional.

68 años sin Trotsky: el mejor homenaje, la lucha por reconstruir la Cuarta Internacional

El fundar la Cuarta Internacional fue, en palabras del propio Trotsky, la principal obra de su vida. La Cuarta fue fundada para luchar por resolver el principal problema de la humanidad, en la actualidad: la crisis de su dirección revolucionaria.

La crisis de la humanidad se expresa en el hambre, el desempleo, la miseria, las guerras y la destrucción del medio ambiente, en una época donde el desarrollo de la ciencia y la tecnología tienen las bases para resolver todos estos problemas. Por eso la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de su dirección. De una dirección política que dirija una revolución que frene el proceso de destrucción del planeta y de la humanidad, acabando con la desigualdad y la opresión.

La burocracia stalinista convirtió a los Partidos Comunistas de todos los países, en instrumentos para negociar con los gobiernos burgueses. Los colocó al servicio de la mantener el orden capitalista internacional con la llamada "coexistencia pacífica con el imperialismo"  y con la política de los "frentes populares" una alianza estratégica para gobernar con sectores burgueses "democráticos" y "progresistas".

Stalin precisaba apagar toda llama de la revolución que amenazase sus mezquinos intereses. Ésa llama era León Trotsky y la Cuarta Internacional. La persecución del stalinismo contra Trotsky culminó con su asesinato en 1940 en México, decapitando la embrionaria Cuarta Internacional.

Pero Stalin no consiguió su objetivo, no consiguió cortar el hilo conductor del marxismo revolucionario. El programa histórico de la Cuarta mantiene hasta hoy una extraordinaria vigencia. No es suficiente que las masas se insurreccionen y derroquen gobiernos, como en Ecuador, Argentina y Bolivia. Necesitamos un partido revolucionario que conduzca a los trabajadores a la toma del poder, a la instauración de un régimen democrático para los trabajadores y de dictadura contra los ricos, para evitar que éstos vuelvan a tomar el poder.

Ese partido tiene que ser internacional porque la barbarie del imperialismo es mundial. Reivindicamos la iniciativa de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) de acercar y unir a los revolucionarios para reconstruir la Cuarta Internacional. El Movimiento Al Socialismo (MAS) nació y orgulloso se reivindica trotskista. Hoy sostenemos que, el mejor homenaje a Trotsky en esta fecha, es ratificar nuestros mayores esfuerzos militantes en reconstruir la Cuarta Internacional.

 

 

LA SEGUNDA ETAPA DE LOS GOBIERNOS “PROGRESISTAS” O “NACIONALISTAS” LATINOAMERICANOS: CÓMO LUCHAR CONTRA EL CASTRO-CHAVISMO-EVOMORALISMO.

crear 18/08/2008 @ 19:32

Chavez


 Por Daniel Polaco

danielpolaco@izquierdadelostrabajadores.org

La nueva etapa en la que han ingresado los gobiernos latinoamericanos, fue uno de los centros del debate del congreso de la LIT - CI.

Surgidos entre finales de los 90 y comienzos del 2000, todos estos gobiernos - Chávez, Lula, Kirchner, Bachelet, etc., abrieron una gran expectativa entre los trabajadores y el pueblo en general.

Esta situación está cambiando, porque estos gobiernos han continuado aplicando las políticas neoliberales de los años noventa a rajatabla, lo cual ha generado la insatisfacción de las masas populares que ven incumplidas sus demandas. Esto los lleva a empezar a sufrir un importante desgaste.

Como estos gobiernos surgieron de importantes procesos de lucha popular, las luchas no se detuvieron, y los obligan a tomar medidas cada vez más autoritarias y bonapartistas contra los trabajadores. Hasta ahora estos intentos vienen siendo derrotados.

Quien mejor ejemplifica esta situación es Chávez. Fortalecido por la victoria frente al golpe en 2002 gracias a la enorme movilización popular, y después de haber ganado todos los procesos electorales en los que participó durante diez años, abrió un curso bonapartista: intentó eternizarse con el referéndum de 2007, fundó el PSUV, atacó a la central sindical UNT y quiere crear su propia central sindical.

Pero la derrota en el referéndum, del año pasado abrió una nueva etapa política en Venezuela. La gran lucha de los trabajadores de Sidor obligó al gobierno a nacionalizar la empresa, aunque, en manos de Chávez, haya terminado siendo otro buen negocio para Paolo Rocca.

En Argentina, una movilización de cuatro meses de los pequeños y medianos productores y de la clase media rural, con la participación de sectores de la patronal agraria, apoyada por la mayoría de los sectores urbanos y la simpatía de los trabajadores, le dio el golpe más fuerte al gobierno de los Kirchner desde 2003, debilitando al régimen, frenando sus pretensiones bonapartistas, obligándolo a llevar al Congreso la discusión del campo y, a partir de ahora, todas las cuestiones más importantes, como es el caso de la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, abriendo mejores condiciones para las luchas obreras y populares, como lo demuestran las luchas en Córdoba y el no inicio de las clases por las huelgas docentes en seis provincias.

Y ahora Bolivia, donde el gobierno de Evo Morales ha dejado al frente de la economía a los ministros neoliberales, se opone a la Ley de Jubilaciones respaldada por la COB y ha permitido, con sus concesiones permanentes, el fortalecimiento de la burguesía autonomista. Evo está bebiendo de su propia medicina enfrentando el fuego cruzado de la burguesía opositora y de los mineros, maestros y estatales.

Estos gobiernos agitan el fantasma de la derecha, del imperialismo, de los golpes militares, para que los trabajadores dejen de luchar contra ellos, pero cada vez les creen menos.

En Argentina los Kirchner no pudieron convencer a los trabajadores de que detrás de la lucha del campo estaban los golpistas; en Venezuela cada vez creen menos en los falsos discursos antiimperialistas de Chávez, que se resistió hasta último momento a nacionalizar Sidor y que está pagando una jugosa indemnización, y en Bolivia, la COB no aplazó su lucha por la Ley de Jubilaciones contra el gobierno de Evo Morales, que entrega enormes yacimientos al imperialismo y que les hace tener las mayores ganancias de la historia.

Algunas corrientes de izquierda sacan la conclusión de que la derecha se fortalece y de que la situación es más negativa para los trabajadores. No es así. Lo que hay es cada vez más polarización de la lucha de clases: por un lado se fortalecen otras variantes del régimen, pero por otro, se fortalecen los sectores más combativos de los trabajadores, y se abren oportunidades para la izquierda, a condición de hacer una lectura correcta de la situación para poder aprovechar este proceso.

En Venezuela Chávez no pudo destruir a la UNT, se fortalecen los dirigentes clasistas como Orlando Chirino, en Brasil surge Conlutas como una alternativa al gobierno cada vez más proimperialista de Lula, en Argentina se fortalecen los partidos de izquierda que apoyaron con claridad la lucha de los pequeños y medianos productores y en Bolivia la COB resurge encabezando la lucha contra las multinacionales, la burguesía y Evo Morales. Lejos de un giro a la derecha, estamos frente a una profundización de los procesos revolucionarios.

No hay medidas progresivas

Ninguno de estos gobiernos ha tomado medidas progresivas. Todos ellos, desde el jefe mayor Lula pasando por Chávez, Kirchner, Morales, y ahora Lugo en Paraguay, aplican a rajatabla los planes liberales y de recolonización imperialista como plantea la LIT-CI.

Las tibias medidas que se les han arrancado, son producto de la enorme lucha de los trabajadores, pero son concesiones recortadas, otorgan lo mínimo que pueden, para pacificar los ánimos de lucha.

La nacionalización de SIDOR producto de la lucha obrera, se convirtió en un gran negocio para Rocca. El gobierno indigenista boliviano ha sido mejor para las multinacionales y la burguesía boliviana que los anteriores gobiernos blancos: la parcial nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia ha dado paso a las mayores ganancias empresarias en la historia y a nuevas entregas como la del yacimiento El Mutun.

Ni qué hablar de los Kirchner, que han anunciado la nacionalización de Aerolíneas, es decir, hacerse cargo de las deudas contraídas por el grupo Marsans, sanear la empresa y volvérsela a entregar a los empresarios privados amigos del matrimonio presidencial.

Por eso no debe haber duda: la única manera de derrotar a la burguesía, las multinacionales y los terratenientes, es luchar contra los planes económicos, los intentos bonapartistas y los planes de colonización impulsados por estos gobiernos, que no enfrentan a la burguesía ni al imperialismo, sino al movimiento obrero y a los sectores medios y populares.

 

Rage Against the Machine: la banda sonora de la revolución?

crear 11/08/2008 @ 01:38
Rage Against the Machine

Recientemente, la banda norteamericana Rage Against the Machine hizo noticia en todo el mundo.


Y no fue sólo por ser la banda principal del segundo día del tradicional festival de rock Lollapalooza. La banda causó espanto al remar contra la “obamania” que envuelve a los EEUU.

Frente a miles de personas que completaban el Grant Park, el vocalista Zack de La Rocha disparó: “Nosotros no votamos por Obama. ¿Saben por qué? Porque es el pueblo que debe tomar el poder”. Como si no bastara la afirmación de que no votarían en el hombre visto como la esperanza de renovación de los EUA, el Rage tocó la Internacional cuando volvió por pedido del público.

Pero, ¿cuál es esa banda que no tiene miedo de causar polémica y demuestra no tener pelos en la lengua? Quienes han acompañado la trayectoria de la banda de Zack de la Rocha están acostumbrad@s a los inflamados discursos en escenarios repletos y a sus letras más que subversivas entonadas en pleno corazón del imperio. Artista activista o activista artista.

Rage Against the Machine repuntó en el comienzo de la década de 90. Liderado por Zack, hijo de inmigrantes mexicanos, la banda se hizo famosa por su postura política y de enfrentamiento contra el imperialismo, el militarismo norteamericano y la censura. Participaron de campañas como la liberación del Tibet y contra la prisión y condena a la muerte del ex-pantera negra Momia Abu Jamal. En un show de la reedición del Woodstock, en 1999, Rage llegó a quemar una bandera de los EUA mientras tocaban una de las canciones más conocidas del grupo, “Killing In the Name”.La música forma parte del primer álbum de la banda y tiene versos como “Y ahora usted hace lo que ellos te ordenan, ahora usted está bajo control”, explotando en un rabiosa sentencia “Fuck You, no voy a hacer lo que usted me dice”. Musicalmente, Rage expresa toda la furia y revuelta de las letras de Zack, en una mezcla explosiva de metal, funk y rap. Tal sincretismo musical es fruto de las influencias directas del joven vocalista, impresionado con el punk rock de bandas como: Sex Pistols, Bad Religion y Social Distortion. Posteriormente, Zack toma contacto con el rap y grupos como el Public Enemy, uno de los pioneros del rap de protesta e influencia notable en el sonido del Rage.

El resultado de eso todo fueron presentaciones espectaculares que incendiaban el público y transformaba el momento en un verdadero evento. “Estoy interesado en expresar mis ideas a través del arte, porque la música tiene el poder de cruzar fronteras, quebrar barreras militares y establecer un diálogo real”, definió Zack. Durante la década del 90, el grupo apoyó al zapatismo y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que fue, durante el periodo, uno de los principales movimientos sociales de México y referencia internacional. En 1996, al tocar la música “Buls on Parade” de su segundo álbum Evil Empire, en el tradicional programa de humor Saturday Night Live, Rage Against the Machine colocó las banderas de los EUA invertidas en los amplificadores.

La protesta contra la hipócrita democracia norteamericana y el sistema bi-partidario ha marcado toda la carrera del grupo. Tal postura no podría dejar de atraer la furia de los conservadores, principalmente en el país centro del imperialismo. Impedimento de shows en algunas regiones se hizo recurrente. Después del 11 de septiembre de 2001, la música de la banda llegó a ser totalmente censurada en algunas radios. Prueba de que, aún después de su fin, Rage continuaba incomodando. La banda se desintegro un año antes sin muchas explicaciones. En el 2007 los integrantes se reunieron nuevamente para algunos festivales y tours. La reunión duró más tiempo que el previsto y genera la expectativa para la vuelta definitiva del grupo. Así como la música de la banda embalaron las protestas de Seattle a finales del siglo pasado, tal vez Rage forme parte de la banda sonora de las revueltas y revoluciones que aún vendrán.

 

La juventud no tiene, ni puede tener, ninguna perspectiva en los marcos del capitalismo. Solamente una sociedad socialista podrá garantizar a la juventud plenas condiciones para crecer, desarrollarse, crear y participar.